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ANTECEDENTES
La
palabra nevo proviene del latín naevus, que significa marca
del nacimiento y está relacionado con natus = nacer. Esta
palabra se emplea comúnmente para designar las manchas
o marcas sobre la piel.
Para otros autores hablar de nevo refleja un exceso local de uno
o varios de los constituyentes maduros y normales del órgano
piel, que puede ser congénito o adquirido.
En nuestro país, a las lesiones névicas se les conoce
popularmente como lunares, considerados como lesiones benignas
o adornos de la piel, que en muchas ocasiones son motivo de tradición
o marca familiar.
Si tomamos en cuenta que los componentes del nevo son elementos
normales o maduros que se encuentran en mayor número de
lo habitual, estamos definiendo la palabra hamartoma, que fue
propuesta por Albrecht en 1906, para definir algunas neoformaciones
tumorales. Los hamartomas pueden corresponder a varias estirpes
tisulares como los hemangiomas, nevo sebáceo, nevo comedónico,
nevo verrugoso, etc., pero los nevos deben corresponder sólo
a las lesiones constituidas por células névicas.
Sinónimos
A los nevos melanocíticos se les conoce también
como nevos celulares, nevos nevomelanocíticos, nevos nevocíticos,
nevos pigmentados o lunares.
Definición
Lesiones benignas constituidas por células névicas,
de color café o negro que histológicamente pueden
agru
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parse
en nidos, cordones o tecas.
EPIDEMIOLOGÍA
El número de nevos varía en todas las razas, se
encuentra en menor número en la población negra
y en mayor número en individuos blancos australianos.
Al nacimiento, encontramos sólo 1% de los nevos melanocíticos
que la persona desarrollará en su vida, durante la lactancia
son pocas las lesiones, aumentan entre los dos y seis años
de edad y en la adolescencia pueden incrementarse súbitamente
o en brotes y alcanzar su máxima frecuencia en la tercera
década de la vida, creciendo lentamente hasta la edad madura
e incluso disminuir en número conforme se llega a la vejez.
En diferentes casuísticas mundiales encontramos un promedio
de 7.3 nevos melanocíticos en las poblaciones negras y
hasta 35 a 40 en población blanca australiana. En nuestro
país contamos con un estudio realizado por Aristimuño
y Peniche, en el servicio de Dermatología del Hospital
General de México, en una población de 500 pacientes,
donde el promedio de lesiones névicas melanocíticas
fue de 11.2 por persona. El tronco es la topografía más
frecuente.
CLASIFICACIÓN
Las lesiones melanocíticas se pueden clasificar tomando
en cuenta diferentes parámetros: aspecto clínico,
características histológicas y si se presentan o
no desde el nacimiento, es decir un parámetro cronológico.
En lo que respecta al aspecto clínico, las podemos clasificar
en: planas, elevadas, papilomatosas, cupuliformes y pediculadas.
Histológicamente, según Lever, se
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