|
En el paciente con acné se afecta la calidad y estabilidad
de la vida emocional con consecuencias psicológicas.
|
|
- Acnés excoriados y otras manifestaciones faciales de
tipo acneiforme pueden ser manifestaciones de alteraciones mentales
subyacentes.
Se puede decir que en el paciente con acné
se afecta la calidad y estabilidad de su vida emocional, por lo
que la corrección médica de esta enfermedad puede
amortiguar y revertir algunas de sus secuelas psicológicas.
En los tiempos actuales, es fundamental que los
médicos conceptualicen al acné como una enfermedad
que se asocia con repercusiones mentales que van más allá
de mejorar el estado físico del paciente con "barros
y espinillas", y no perder de vista que un abordaje médico-psicológico,
puede repercutir, no sólo en la prevención de brotes
de lesiones comedónicas y papulopustulares previniendo las
secuelas cicatriciales, sino incidir en ciertos estados mentales
que de no atenderse, pueden condicionar secuelas desastrosas en
el ámbito psicosocial del paciente.
Es cierto que cada persona responde psicológicamente
diferente dependiendo de diversos factores como la edad, la autoestima
basal, la comparación con sus semejantes, gravedad de la
enfermedad, las relaciones familiares, personalidad y alteraciones
mentales previas; sin perder de vista que la estructura mental del
paciente adolescente es más vulnerable a los problemas, siendo
ésta la etapa en que paradójicamente el acné
es mucho más frecuente.
Situaciones como la atracción hacia el
sexo opuesto, la percepción propia de la imagen corporal,
así como el desarrollo social y escolar diario, son situaciones
de confrontación permanente para este tipo de pacientes que
en forma frecuente sufren rechazo interpersonal, lo que produce
secuelas emocionales que interfieren con el desarrollo normal de
una persona.
En la práctica dermatológica,
es relativamente frecuente que se nos consulte por acnés
tardíos en mujeres entre 25 y 40 años, siendo este
grupo de pacientes también de especial vulnerabilidad en
el plano emocional en cuanto a su padecimiento acneico en relación
con la imagen en el trabajo,
|
la
posibilidad de contraer matrimonio o solamente la imagen física
ante la sociedad.2 Existen
estudios que demuestran niveles superiores de angustia y ansiedad
además de baja autoestima,5
en mujeres acneicas, en comparación con pacientes controles
sin acné,3,4
estando el grado de ansiedad y disminución de la imagen corporal
en relación directa con la gravedad del cuadro acneico.6
Otros autores han demostrado una relación
directa entre gravedad del cuadro dermatológico y la presencia
de depresión clínica,7
y algunos estudios han demostrado que el acné es percibido
por algunos pacientes como una fuente de sufrimiento psicológico8,9
lo cual puede resultar en secuelas mentales negativas.10
En realidad hay poca información objetiva
en cuanto a que estos sentimientos puedan ser revertidos, y algunos
informes escasos sugieren que un tratamiento efectivo resulta en
una disminución en los estados mentales anormales propios
de este tipo de pacientes.5,10
En síntesis: los pacientes con mayor reducción
en los síntomas mentales, son aquellos en los que se observa
una gran mejoría en el aspecto dermatológico,11
por lo que se podría afirmar que al menos algunas de las
secuelas negativas de esta enfermedad podrían ser revertidas
como consecuencia de un tratamiento efectivo del cuadro acneico.
A pesar de la referencia clínica
de muchos de nuestros pacientes en cuanto a que el estrés
es un factor agravante de los cuadros acneicos,12,13
hasta este momento es un concepto difícil de soportar de
una forma científica y las evidencias se basan en hipótesis
muy lógicas en relación con cambios hormonales como
elevación de glucocorticoides y andrógenos que producen
brotes acneicos,14 lo cual
es paradójico en cierto sentido, ya que si es cierto que
los glucorticoides producen dermatitis acneiformes cuando son administrados
en forma crónica y a dosis altas, en los últimos tiempos
su utilización en la terapia de acnés muy inflamatorios
es cada vez más frecuente, lo cual nos hace pensar en que
la posible explicación podría ser aún más
compleja que el hecho aislado de la hiperreactividad suprarrenal
al estrés.
|