PAC Dermatologia-1 Libro 7

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En el paciente con acné se afecta la calidad y estabilidad de la vida emocional con consecuencias psicológicas.
  • Acnés excoriados y otras manifestaciones faciales de tipo acneiforme pueden ser manifestaciones de alteraciones mentales subyacentes.
   Se puede decir que en el paciente con acné se afecta la calidad y estabilidad de su vida emocional, por lo que la corrección médica de esta enfermedad puede amortiguar y revertir algunas de sus secuelas psicológicas.
    En los tiempos actuales, es fundamental que los médicos conceptualicen al acné como una enfermedad que se asocia con repercusiones mentales que van más allá de mejorar el estado físico del paciente con "barros y espinillas", y no perder de vista que un abordaje médico-psicológico, puede repercutir, no sólo en la prevención de brotes de lesiones comedónicas y papulopustulares previniendo las secuelas cicatriciales, sino incidir en ciertos estados mentales que de no atenderse, pueden condicionar secuelas desastrosas en el ámbito psicosocial del paciente.
   Es cierto que cada persona responde psicológicamente diferente dependiendo de diversos factores como la edad, la autoestima basal, la comparación con sus semejantes, gravedad de la enfermedad, las relaciones familiares, personalidad y alteraciones mentales previas; sin perder de vista que la estructura mental del paciente adolescente es más vulnerable a los problemas, siendo ésta la etapa en que paradójicamente el acné es mucho más frecuente.
   Situaciones como la atracción hacia el sexo opuesto, la percepción propia de la imagen corporal, así como el desarrollo social y escolar diario, son situaciones de confrontación permanente para este tipo de pacientes que en forma frecuente sufren rechazo interpersonal, lo que produce secuelas emocionales que interfieren con el desarrollo normal de una persona.
    En la práctica dermatológica, es relativamente frecuente que se nos consulte por acnés tardíos en mujeres entre 25 y 40 años, siendo este grupo de pacientes también de especial vulnerabilidad en el plano emocional en cuanto a su padecimiento acneico en relación con la imagen en el trabajo,
la posibilidad de contraer matrimonio o solamente la imagen física ante la sociedad.2 Existen estudios que demuestran niveles superiores de angustia y ansiedad además de baja autoestima,5 en mujeres acneicas, en comparación con pacientes controles sin acné,3,4 estando el grado de ansiedad y disminución de la imagen corporal en relación directa con la gravedad del cuadro acneico.6
    Otros autores han demostrado una relación directa entre gravedad del cuadro dermatológico y la presencia de depresión clínica,7 y algunos estudios han demostrado que el acné es percibido por algunos pacientes como una fuente de sufrimiento psicológico8,9 lo cual puede resultar en secuelas mentales negativas.10
   En realidad hay poca información objetiva en cuanto a que estos sentimientos puedan ser revertidos, y algunos informes escasos sugieren que un tratamiento efectivo resulta en una disminución en los estados mentales anormales propios de este tipo de pacientes.5,10
   En síntesis: los pacientes con mayor reducción en los síntomas mentales, son aquellos en los que se observa una gran mejoría en el aspecto dermatológico,11 por lo que se podría afirmar que al menos algunas de las secuelas negativas de esta enfermedad podrían ser revertidas como consecuencia de un tratamiento efectivo del cuadro acneico.
    A pesar de la referencia clínica de muchos de nuestros pacientes en cuanto a que el estrés es un factor agravante de los cuadros acneicos,12,13 hasta este momento es un concepto difícil de soportar de una forma científica y las evidencias se basan en hipótesis muy lógicas en relación con cambios hormonales como elevación de glucocorticoides y andrógenos que producen brotes acneicos,14 lo cual es paradójico en cierto sentido, ya que si es cierto que los glucorticoides producen dermatitis acneiformes cuando son administrados en forma crónica y a dosis altas, en los últimos tiempos su utilización en la terapia de acnés muy inflamatorios es cada vez más frecuente, lo cual nos hace pensar en que la posible explicación podría ser aún más compleja que el hecho aislado de la hiperreactividad suprarrenal al estrés.

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