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Aun
cuando es frecuente encontrar el Demodex folliculorum en las lesiones,
lo más favorable es que este ácaro no sea un participante
de importancia en la etiología.
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A
pesar de que se demuestra con frecuencia en las lesiones inflamatorias
de la rosácea la presencia de Demodex folliculorum, lo más
probable es que este ácaro tenga muy poco que ver en sus
mecanismos productores.3
En la literatura se informa la asociación
frecuente con gastritis, úlcera péptica e infección
gástrica por Helicobacter pylori, e incluso la mejoría
clínica de las lesiones cutáneas al erradicar este
bacilo gramnegativo productor de ureasa.4
Sin embargo, dado que gran parte de la población general
es portadora de esta bacteria y de que algunos informes no muestran
los mismos resultados, esta relación permanece controvertida
en la actualidad.5,6
FACTORES
ASOCIADOS
O DESENCADENANTES
- Gastritis, Helicobacter pylori
- Demodex folliculorum
- Exposición al sol
- Calor
- Alcohol
- Estrés emocional
- Esteroides tópicos
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Los marcadores cutáneos de la rosácea son eritema
persistente, telangiectasias finas o gruesas, pápulas y pústulas
en la región central de la cara: mejillas, nariz, frente
y mentón. Casos severos pueden desarrollar hallazgos semejantes
en cuello, tórax y extremidades.
Es una condición muy común, pues
afecta cuando menos a 10% de la población, sobre todo de
tez blanca. Es más frecuente en mujeres quienes comienzan
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a
padecer sus formas leves después de los 30 años, notando
un aumento del grado de las manifestaciones a medida que se acerca
y se instala la menopausia. Las formas severas y tardías
de la rosácea se manifiestan con la misma prevalencia en
ambos sexos.
Con fines didácticos y terapéuticos
se clasifica en varios estadios (Cuadro 2).
Prerrosácea: individuos que se sonrojan
fácilmente bajo diversos estímulos.
Estadio I o rosácea vascular: eritema moderado
persistente con telangiectasias finas.
Estadio II o Rosácea inflamatoria: eritema
persistente, telangiectasias finas, pápulas y pústulas.
Estadio III o rosácea tardía: eritema
intenso persistente, numerosos racimos de gruesas telangiectasias.
Además de las pápulo-pústulas, existen nódulos
y edema en placas. En esta etapa, principalmente en los hombres
mayores de 50 años, se desarrollan los fimas de la rosácea
y las manifestaciones oculares se hacen más patentes.
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