PAC Dermatologia-1 Libro 7

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La cuantificación del efecto anti-bacteriano se hace por métodos indirectos como la reducción de la ubicación de P. acnes. Esto obedece a la falta de métodos para medir las concentra-ciones intrafoliculares de los agentes anti-microbianos.
   Las pruebas con un microambiente lipídico más similar al microambiente cutáneo no están aún disponibles.
   La conclusión en la realidad es que P. acnes es una bacteria altamente sensible a un amplio espectro de antimicrobianos.
   En los estudios sobre el poder bactericida de diferentes antibióticos in vivo se ha demostrado que la combinación de peróxido de benzoilo y eritromicina tiene el mayor poder bactericida en la terapia del acné. Lo anterior puede estar fuertemente influenciado por la soluibilidad lipídica del peróxido de benzoilo. Desgraciadamente, la tecnología para cuantificación de las concentraciones intrafoliculares de agentes antimicrobianos no existe, por lo que las mediciones sobre efectividad antibacteriana deben llevarse a cabo por métodos indirectos como la reducción en la población de P. acnes.
   Dentro de los estudios que compararon el uso de formulaciones tópicas con antibióticos, los resultados de Leyden demostraron una ventaja relativa para la clindamicina en comparación con la eritromicina.
   De los efectos observados in vivo; tanto la eritromicina como la clindamicina han demostrado beneficios clínicos para los pacientes. La cuestión de cómo evaluar la eficiacia desde un punto de vista clínico no es sencilla ya que de lo publicado hasta hoy no se dispone de estudios multicéntricos en los que se integren todos los antibióticos en forma comparativa, además de que no existe un método por el cual se pueda medir la actividad antiinflamatoria de los agentes antibióticos tópicos.
   La situación es aún más complicada bajo la hipótesis de que la respuesta inflamatoria de cada paciente en contra de P. acnes puede ser diferente tanto cualitativa como cuantitativamente. Lo anterior hace muy difícil evaluar la eficacia de los antibióticos en el manejo del acné basándose únicamente en la experiencia clínica.
   En cuanto al concepto recientemente difundido
de resistencia de P. acnes a ciertos antibióticos, en realidad sólo los aminoglucósidos y el mupirocin no han mostrado ser muy efectivos en la terapia del acné y por otro lado tienen también buenos efectos las penicilinas, cefalosporinas y sulfas cuando se administran para este fin.
   A pesar de que la terapia con antibióticos ha sido ejercida por más de 40 años en el manejo del acné y desde hace ya 30 años con eritromicina y clindamicina tópicas, han sido detectados hasta fechas recientes cambios en la suceptibilidad de P. acnes a estos antibióticos.192,193
   Las primeras cepas de P. acnes que se informaron susceptibles sólo a altas concentraciones inhibitorias tanto de eritromicina como de clindamicina fueron detectadas a finales de los años setenta y no se consideraron clínicamente relevantes.194
   En los años ochenta ciertas cepas susceptibles sólo a altas concentraciones inhibitorias de eritromicina y tetraciclinas fueron detectadas en Inglaterra, Alemania, Japón, Nueva Zelanda y Estados Unidos.
   Un aspecto interesante es que hay evidencias de que estas cepas pudieran condicionar cierta resistencia clínica al tratamiento en algunos pacientes. Lo anterior ha provocado que se lleven a cabo estudios de laboratorio con cepas recuperadas de los pacientes las cuales son "menos sensibles" a los antibióticos hasta en 60% de los casos en Estados Unidos.
   Las concentraciones inhibitorias han sido más altas para eritromicina, y la resistencia a tetraciclina va en incremento, se informan casos de resistencia a minocilina y doxiciclina.
   En realidad, los métodos de laboratorio para probar la resistencia de P. acnes a los antibióticos no están accesibles en todo el mundo y las técnicas usadas son aún muy debatibles además de que es bien conocido el concepto de que los antimicrobianos pueden mejorar sustancialmente el cuadro clínico acneico sin matar a la bacteria.

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