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El diagnóstico clínico del acné es sencillo
aunque sus manifestaciones son variables, de donde surgen planes
de tratamiento también diferentes.
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CUADROS
CLÍNICOS
En realidad el diagnóstico
clínico del acné es sencillo; sin embargo, sus manifestaciones
dermatológicas son variables y por lo mismo existen variantes
con respecto al mejor modo terapéutico de abordar esta enfermedad
de acuerdo con su intensidad o forma clínica.
De hecho, existen múltiples cuadros clínicos
que en realidad no se considerarían estrictamente acné
ya que etiopatogénicamente podrían ser diferentes,
lo cual será discutido más adelante.
En la mayoría de los casos, el sitio primario
de aparición del acné es la cara, posteriormente el
pecho y la espalda en ocasiones con afección de los hombros.
En el tronco las lesiones tienden a ser más numerosas más
cerca de la línea media y pueden ser de diferentes tipos
aunque en ocasiones predomina alguna de ellas.
En general podemos dividir las lesiones observadas
en el cuadro acneico en inflamatorias y no inflamatorias. Las lesiones
no inflamatorias pueden ser comedones negros y blancos, también
conocidos como abiertos y cerrados. Los comedones abiertos se conocen
popularmente como espinillas y presentan una sustancia negra en
el centro que corresponde a un tapón con queratina, sebo
oxidado y se establece que también contienen melanina.
Los comedones cerrados se observan como lesiones
pálidas a veces semejantes al color de la piel y otras más
claros llegando a tener un aspecto blanquecino. Estas lesiones no
presentan un orificio visible, y son las más importantes
en la producción de lesiones inflamatorias como
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se
comentó previamente.
Las lesiones inflamatorias varían de pequeñas
pápulas con una areola inflamatoria discreta hasta pápulas
más grandes, pústulas, microabcesos y abscesos de
mediano tamaño, que al resolverse pueden dar origen a lesiones
nodulares fibrosas conocidas como quistes.
La denominación nódulo quístico
ha sido usada para cuadros clínicos de acné inflamatorio
severo.
Aunque quistes verdaderos como los pilares o epidermoides no son
frecuentes dentro del cuadro clínico habitual de acné,
hemos visto pacientes con brotes acneicos importantes desarrollando
quistes verdaderos sobre todo a nivel facial; por lo tanto, quizá
el mejor término sería "acné inflamatorio
nodular severo" evitando el término quístico,
aunque desde el punto de vista propedéutico algunas escuelas
dermatológicas consideran a los nódulos como lesiones
granulomatosas que sólo acompañan a la lepra, leishmaniasis,
coccidioidomicosis etc.; sin embargo, no crearemos más confusión
ya que el término acné nodular o noduloquístico
es muy descriptivo y es generalmente más aceptado entre la
comunidad dermatológica internacional. El proceso puede también
acompañarse de cicatrices de distintos tipos que van desde
las lesiones puntiformes que se han llamado en picahielo
hasta una amplia variedad de cicatrices lineales pequeñas
o grandes y algunas hipertróficas hasta llegar a los queloides
francos, sobre todo en pecho espalda y hombros.
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