|
|
|
Quizá
dos recomendaciones fundamentales pudieran ser de utilidad en el
manejo de pacientes con afección psicocutánea.
- Identificar la emoción primaria que está causando
el problema al paciente o está interfiriendo con su calidad
de vida y en ocasiones con falta de cumplimiento de la terapia
(ansiedad, depresión o psicosis).
- Usar técnicas no farmacológicas basadas en
una buena relación médico-paciente y en casos
necesarios usar psicofármacos si se tiene experiencia
en ello. De otra forma es conveniente apoyarse en un especialista
en conducta.
En conclusión, se puede comentar
que existe una relación interdependiente entre el acné
y el estado mental del paciente, lo cual debe estar presente en
el médico
|
tratante y así poder ofrecer un tratamiento integral, tomando
en cuenta que la intervención terapéutica en fases
tempranas de la enfermedad puede ahorrar al paciente sufrimiento
psicológico y el establecimiento de problemas mentales serios
aun cuando no se trate de un acné muy grave, lo que repercutirá
en su calidad de vida.
Vale la pena destacar que la relación médico-paciente
es fundamental en este sentido.
Algo que es de gran ayuda diagnóstica
y simultáneamente terapéutica es la palpación
de la piel afectada, lo cual ayuda a identificar áreas inflamadas
o fibrosas y evita la sensación psicológica de repulsión
que sienten algunas personas con acné; sin embargo, es importante
tener en cuenta el aseo de las manos con un jabón antiséptico
después de revisar a cada enfermo; por el riesgo de trasladar
de una persona a otras diferentes cepas de P. acnes que pueden ser
resistentes a algunos antibióticos, lo cual en nuestro medio
está aún por comprobarse.
|