PAC Dermatologia-1 Libro 7

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   Quizá dos recomendaciones fundamentales pudieran ser de utilidad en el manejo de pacientes con afección psicocutánea.
  1. Identificar la emoción primaria que está causando el problema al paciente o está interfiriendo con su calidad de vida y en ocasiones con falta de cumplimiento de la terapia (ansiedad, depresión o psicosis).
  2. Usar técnicas no farmacológicas basadas en una buena relación médico-paciente y en casos necesarios usar psicofármacos si se tiene experiencia en ello. De otra forma es conveniente apoyarse en un especialista en conducta.
    En conclusión, se puede comentar que existe una relación interdependiente entre el acné y el estado mental del paciente, lo cual debe estar presente en el médico
tratante y así poder ofrecer un tratamiento integral, tomando en cuenta que la intervención terapéutica en fases tempranas de la enfermedad puede ahorrar al paciente sufrimiento psicológico y el establecimiento de problemas mentales serios aun cuando no se trate de un acné muy grave, lo que repercutirá en su calidad de vida.
   Vale la pena destacar que la relación médico-paciente es fundamental en este sentido.
    Algo que es de gran ayuda diagnóstica y simultáneamente terapéutica es la palpación de la piel afectada, lo cual ayuda a identificar áreas inflamadas o fibrosas y evita la sensación psicológica de repulsión que sienten algunas personas con acné; sin embargo, es importante tener en cuenta el aseo de las manos con un jabón antiséptico después de revisar a cada enfermo; por el riesgo de trasladar de una persona a otras diferentes cepas de P. acnes que pueden ser resistentes a algunos antibióticos, lo cual en nuestro medio está aún por comprobarse.

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