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Las
alteraciones del color de la piel participan frecuentemente en la
patología cutánea.
Son numerosas las enfermedades en las que la piel
muestra otro color diferente al normal junto con otras lesiones,
tal es el caso del lupus eritematoso, del eritema polimorfo, de
la púrpura o de la psoriasis, en los que predomina el color
rojo o el verde en la ictericia o el naranja en una carotenemia.
El término de discromia indica precisamente
eso, cambios de color en la piel y bien podría abarcar cualquier
cambio de color, pero tradicionalmente se ha limitado el nombre
de discromia cuando hay cambios en la pigmentación solamente.
El color de la piel depende fundamentalmente del
pigmento llamado melanina, pero no solamente de él, intervienen
otros factores como la red vascular subepidérmica y pigmentos
ajenos a la piel como la hemosiderina y los carotenos.
En un sentido amplio discromia sería toda
alteración del color de la piel independientemente del factor
que se altere, pero la costumbre ha limitado el término de
discromia sólo para designar
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a las enfermedades en que se altera el pigmento. De esta manera
el capítulo se restringe, pero quedan en él dos de
las enfermedades de la piel más frecuentes: el melasma y
el vitiligo, problemas antiestéticos de difícil tratamiento.
Las manchas de la piel siempre preocupan, son
un motivo frecuente de consulta tanto institucional como privada,
afectan la imagen del individuo.
Recordemos que la piel es nuestra fachada,
nuestra tarjeta de presentación, lo primero que
nos vemos unos a otros y por ello no es de extrañar que una
simple mancha, sea del color que sea, preocupe tanto a una persona
y no la deje vivir.
En otras ocasiones una aparentemente insignificante
mancha puede ser componente de una enfermedad más grave que
inclusive podría no sólo alterar la vida de la persona,
sino ponerla en peligro, como en la enfermedad de Recklinhausen
o el melanoma maligno. De ahí el interés del tema
para el dermatólogo y para el médico general.
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El
color de la piel depende fundamentalmente del pigmento llamado melanina,
pero no solamente de él, intervienen otros factores como la
red vascular subepidérmica y pigmentos ajenos a la piel como
la hemo-siderina y los carotenos.
Las manchas de la piel siempre preocupan, son un motivo frecuente
de consulta tanto institucional como privada, afectan la imagen del
individuo.
Recordemos que la piel es nuestra fachada, nuestra tarjeta
de presentación. |