PAC Dermatologia-1 Libro 6

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INTRODUCCIÓN    
Las alteraciones del color de la piel participan frecuentemente en la patología cutánea.
   Son numerosas las enfermedades en las que la piel muestra otro color diferente al normal junto con otras lesiones, tal es el caso del lupus eritematoso, del eritema polimorfo, de la púrpura o de la psoriasis, en los que predomina el color rojo o el verde en la ictericia o el naranja en una carotenemia.
   El término de discromia indica precisamente eso, cambios de color en la piel y bien podría abarcar cualquier cambio de color, pero tradicionalmente se ha limitado el nombre de discromia cuando hay cambios en la pigmentación solamente.
   El color de la piel depende fundamentalmente del pigmento llamado melanina, pero no solamente de él, intervienen otros factores como la red vascular subepidérmica y pigmentos ajenos a la piel como la hemosiderina y los carotenos.
   En un sentido amplio discromia sería toda alteración del color de la piel independientemente del factor que se altere, pero la costumbre ha limitado el término de discromia sólo para designar
a las enfermedades en que se altera el pigmento. De esta manera el capítulo se restringe, pero quedan en él dos de las enfermedades de la piel más frecuentes: el melasma y el vitiligo, problemas antiestéticos de difícil tratamiento.
   Las manchas de la piel siempre preocupan, son un motivo frecuente de consulta tanto institucional como privada, afectan la imagen del individuo.
   Recordemos que la piel es nuestra “fachada”, nuestra “tarjeta de presentación”, lo primero que nos vemos unos a otros y por ello no es de extrañar que una simple mancha, sea del color que sea, preocupe tanto a una persona y no la deje vivir.
   En otras ocasiones una aparentemente insignificante mancha puede ser componente de una enfermedad más grave que inclusive podría no sólo alterar la vida de la persona, sino ponerla en peligro, como en la enfermedad de Recklinhausen o el melanoma maligno. De ahí el interés del tema para el dermatólogo y para el médico general.
El color de la piel depende fundamentalmente del pigmento llamado melanina, pero no solamente de él, intervienen otros factores como la red vascular subepidérmica y pigmentos ajenos a la piel como la hemo-siderina y los carotenos.

Las manchas de la piel siempre preocupan, son un motivo frecuente de consulta tanto institucional como privada, afectan la imagen del individuo.

Recordemos que la piel es nuestra “fachada”, nuestra “tarjeta de presentación”.

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