PAC Dermatologia-1 Libro 6

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III. LEUCOMELANODERMIAS    
En este caso hay una combinación de manchas hipercrómicas y acrómicas en una abigarrada mezcla de colores, el mejor ejemplo de ello es el Mal del Pinto, enfermedad causada por el Treponema herrejoni o carateum que afecta solamente la piel y solía presentarse en ciertas regiones vecinas a ríos de México, Cuba, Colombia, Venezuela y Brasil. En México existió a orillas de los ríos Balsas, Grijalva y Usumacinta afectando poblaciones de los estados de Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Tabasco, Puebla, Chiapas.
    La enfermedad afectaba tanto a mujeres como a hombres, sobre todo a campesinos y niños y adultos. La transmisión se hace de persona a persona a través de la linfa o probablemente por picadura de insectos.
    Tiene tres etapas: una lesión inicial llamada chancro pintoso que es una lesión eritematoescamosa, tricofitoide, bien limitada, que sale en cualquier parte de la piel. La segunda etapa consiste en la aparición diseminada y asimétrica de lesiones semejantes al chancro que se llaman pintides, las cuales poco a poco van dejando la discromia, la leucomelanodermia, que ya toma una disposición muy simétrica con predominio en salientes óseas: codos, rodillas, maleolos. Se trata de manchas acrómicas de forma y tamaño variables, bien limitadas, con hipercromia periférica y manchas
efelidiformes en el centro. La piel está seca, pero no hay prurito.
    Existían diferentes denominaciones que hablaban de la diferente coloración que podría presentarse, por ejemplo, en partes expuestas predominaban manchas muy oscuras (cara de carbonero): el pinto negro; otras veces se veían azulosas o amarillentas (pinto azul, pinto amarillo).
    El pinto blanco, el más común, solía respetar la cara, los genitales y en general los pliegues y era muy simétrico, datos que servían para diferenciarlo del vitiligo (fig. 36).

Figura 36. Mal del Pinto tardío
Atlas de ilustraciones. Página 40

    El problema de esta enfermedad se presentaba cuando los habitantes de un pueblo afectado salían de su lugar y llamaban la atención.
    El diagnóstico puede confirmarse por la reacción VDRL siempre positiva en suero y el hallazgo del treponema en las lesiones. El tratamiento, como en la sífilis, es a base de penicilina, eritromicina o tetraciclinas. Las lesiones tempranas y las hipercrómicas desaparecen rápidamente, no así las leucodérmicas que pueden persistir como secuelas.
    Actualmente parece que el Mal del Pinto ha desaparecido de nuestro país.

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