PAC Dermatologia-1 Libro 6

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Los nevos conocidos como lunares producen inquietud en algunas personas que los suponen siempre pre-cancerosos, lo cual en sentido estricto no es verdad, ya que sólo lo son en especiales circunstancias.


El poder de malignización de un nevo de unión es aproximada-mente de 1 X 1,000,000, pero el nevo congénito gigante debe vigilarse pues puede originar un melanoma en 1%. Los nevos intradérmicos nunca dan un tumor maligno.
   Los nevos conocidos como lunares producen inquietud en algunas personas que los suponen siempre precancerosos, lo cual en sentido estricto no es verdad, ya que sólo lo son en especiales circunstancias. De acuerdo a la localización de las células névicas a nivel de la piel, se clasifican en:
  1. Nevos de unión, cuando las células névicas están situadas en la unión dermoepidémica.
  2. Nevos intradérmicos, cuando las células han caído a la dermis.
  3. Nevos compuestos, cuando las células están en las dos partes.
   Los nevos de unión son lesiones pigmentadas, de tamaño variado, superficie lisa, a veces con algunos pelos y en número variable y pueden aparecer en cualquier parte de la piel y durante toda la vida de las personas, hasta los 60 años. El color va del café claro al negro (fig. 13). Estas lesiones tienden con el tiempo a “madurar” y se convierten en nevos intradérmicos, en tales casos, las lesiones van tomando cuerpo, se hacen semiesféricas, bien limitadas, con más pelos y así persistirán toda la vida, es cuando preocupan más. La mayor parte de los nevos de unión se convierten en nevos intradérmicos (fig. 14).

Figura 13. Nevo de unión
Atlas de ilustraciones. Página 35

Figura 14. Nevo intradérmico
Atlas de ilustraciones. Página 35

   Los nevos congénitos aparecen al nacimiento y son de diverso tamaño, desde unos milímetros hasta 30 o 40 centímetros, abarcando extensas superficies de la cara o el tronco: nevos congénitos gigantes, nevo en calcetín o en calzón de baño o camiseta. Corresponden a nevos compuestos. El poder de malignización de un nevo de unión es aproximadamente de 1 X 1,000,000, por tanto, no es necesario remover esas lesiones, pero el nevo congénito gigante debe vigilarse pues puede originar un melanoma en 1%.
Los nevos intradérmicos nunca dan un tumor maligno. Además de la cancerofobia que originan estas lesiones, el aspecto antiestético de algunas de ellas es el otro motivo de consulta y deseo de extirpación (fig. 15).

Figura 15. Nevo congénito gigante
Atlas de ilustraciones. Página 36

    Señales de una posible transformación maligna de un nevo de unión son: crecimiento rápido, pigmento irregular o salido del tumor, bordes festonados. Solamente en estos casos deben ser extirpados, también cuando están en sitios de roce y presión como la planta de los pies o bajo las uñas. En todos los demás casos es ocioso quitar los nevos, debe evitarse su traumatismo o su destrucción por otros medios, o se quitan por completo y bien, o se dejan. Los gigantes son un problema terapéutico y a veces sólo pueden vigilarse, sobre todo después de la pubertad.
    Nevo de Ota. Melanosis dermoocular. Es una pigmentación habitualmente unilateral de la cara que afecta el trayecto del nervio oftálmico y maxilar del trigémino. Es congénito y predomina en la raza oriental. Se afecta a menudo la córnea, el iris, la retina, el velo del paladar, además de la piel. No tiene tratamiento ni tiende a la involución espontánea (fig. 16).

Figura 16. Nevo de Ota
Atlas de ilustraciones. Página 36

   Nevo de Ito. Es semejante al de Ota pero afecta el tronco y arco supraclavicular.
   Nevo de Becker. Nevo epidérmico pigmentario piloso. Hamartoma epidérmico que aparece en personas jóvenes, sobre todo en el hombre alrededor de la segunda década, caracterizado por una mancha de color café claro, mal limitada, en ocasiones cubierta de vello grueso y de localización más común en el hombro, regiones claviculares y escapulares, unilateral y asintomático, su superficie puede ser áspera y en ocasiones en las mujeres se acompaña de hipoplasia de la glándula mamaria.

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