En este grupo entran todas
las enfermedades en que aumenta la cantidad de pigmento con o sin
aumento de melanocitos.
Estas melanodermias pueden ser localizadas como
el melasma, diseminadas como la melanosis calórica o generalizadas
como la enfermedad de Recklinghausen o el SIDA y de acuerdo a su
posible etiopatogenia podemos distinguir las siguientes enfermedades:
- Melanodermias genéticas. En ellas la herencia juega el principal
factor etiopatogénico aunque pueden intervenir otros factores.
Efélides. Son las conocidas pecas, frecuentes
en personas pelirrojas o de piel blanca, aunque pueden verse también
en piel morena. Son manchas lenticulares de color café claro, situadas
en la cara, tronco y miembros superiores, fundamentalmente en zonas
expuestas a la luz solar. Hacen su aparición en la segunda infancia
y se destacan más cuando la persona se asolea y habitualmente se
presentan en varios miembros de la familia. En estos casos no hay
aumento de melanocitos, sólo del pigmento. Persisten toda la vida,
se pueden considerar como un carácter individual y no tienen tratamiento,
pero nunca se comportan como precancerosas.
Léntigo. Lentiginosis. Se confunden muchas veces
con las efélides, pero las manchas lentiginosas son de mayor tamaño,
variables en forma, desde unos milímetros hasta dos centímetros,
no siempre relacionadas con la exposición al sol ya que pueden aparecer
en cualquier parte del cuerpo. El llamado léntigo solar o senil
se caracteriza por lesiones
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pigmentadas
mayores que las efélides, de color más oscuro, con cierta atrofia
de la epidermis. Se observa en personas de más de 50 años, con antecedentes
familiares y aparecen en partes que reciben luz: cara, dorso de
manos y antebrazos (fig. 1). No tienen
un tratamiento definitivo. Algo ayuda la aplicación de cremas con
ácido retinoico al 0.25% o de ácido glicólico al 10% y protectores
solares. La dermoexfoliación produce remisiones transitorias. Es
una causa muy frecuente de consulta por motivos estéticos, sobre
todo en mujeres por vanidad.
En
otras ocasiones las manchas lentiginosas son muy abundantes y se
relacionan con otras alteraciones genéticas constituyendo varios
síndromes:
Síndrome de Peutz Jeghers. Es la asociación de
lentiginosis en los labios, mucosa oral y punta de los dedos con
pólipos intestinales que algunas veces pueden causar obstrucción
intestinal y excepcionalmente malignizarse (fig.
2).
Síndrome
LEOPARD. Es una asociación de léntigo, alteraciones electrocardiográficas,
hipertelorismo, estenosis pulmonar, alteraciones genitales, retardo
de crecimiento y sordera. Es muy raro.
En las manchas lentiginosas sí hay aumento de
melanocitos, no sólo del pigmento, pero estos melanocitos no tienden
a formar tecas como en los nevos.
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El
llamado léntigo solar o senil se caracteriza por lesiones pigmentadas
mayores que las efélides. |