La lepra
es una enfermedad in- fecciosa crónica causada por el Mycobacterium leprae,
que afecta de manera principal la piel y los nervios periféricos, aunque
en su tipo progresivo es un padecimiento sistémico. Hasta principios del
siglo pasado, se ocuparon de esta enfermedad algunos dermatólogos y uno
que otro especialista en Medicina Tropical. En la década de los treinta
surgen los leprólogos propiamente dichos, muchos de ellos sanitaristas sin
preparación dermatológica y dermatólogos con poco o ningún conocimiento
de salud pública; sin embargo, fueron estos últimos los que hicieron de
la lepra uno de los motivos principales de su ejercicio profesional y a
los que debemos las mejores descripciones clínicas e histopatológicas del
padecimiento. La sulfonoterapia iniciada por Faget en 1941, modificó en
algo el concepto de incurabilidad y despertó cierto interés por parte de
los investigadores, sin embargo, puede afirmarse que fue a partir de 1960,
en que Shepard logró inocular el bacilo en la almohadilla plantar del ratón
y más todavía, cuando los inmunólogos empezaron a considerarla como un modelo
patológico e inmunológico válido, para el estudio de la reacción huésped
agente patógeno, que la lepra se convierte en motivo de investigaciones
de toda índole, algunas incluso altamente sofisticadas. Puesto que no se
trata de escribir un manual sino un capítulo sobre lepra en un libro dirigido
al médico general y al estudiante de medicina, procuraremos en los párrafos
que siguen, exponer en forma sencilla y práctica los datos más importantes
sobre esta enfermedad tan interesante y al mismo tiempo tan mal comprendida.
Sinonimia. Es tan numerosa, que nos limitaremos a citar únicamente algunos
de los nombres que se le |
han
dado: Morbus phenicius, Elefanciasis de los griegos, Elefanciasis de los
árabes, Agoteria, Cagoteria, Gafedad, Kushta, Cocobay, Ladrerie, Lai-Fon,
Fa-Fang, Ta-No-Fe Ping (gran enfermedad), Baras, Mal o Fuego de San Antonio,
Mal de San Lázaro, Mal Rojo de Cayena, Satiriasis, Zind. Historia. Hasta
ahora no se ha podido determinar con certeza, cuándo y en donde se originó.
Zambaco Pachá afirma que: “El Asia Central ha sido la cuna de la lepra a
partir de la India, desde donde se propagó la enfermedad a todo el viejo
continente. La Kushta existe en la India desde la más remota antigüedad”.
En cuanto a su presencia en el extremo Oriente, los datos son confusos,
parece haber sido registrada en Japón 1250 años A.C., y en China se cree
existía en tiempos de Confucio, sin embargo, algunos autores como Dohi y
Mitsuda, la encuentran mencionada varios siglos después de Cristo. Por otra
parte, hay quienes afirman que la faja septentrional del África Central,
de Nigeria a Abisinia, debe ser considerada como el foco original de la
enfermedad y en apoyo de esto citan el hecho de que, es en esta zona, en
donde se registra la prevalencia más alta.
Se consideró durante mucho tiempo, que el padecimiento había sido llevado
a España y a Portugal en los siglos V y VI d.C., por los soldados romanos,
sin embargo, Contreras Dueñas y Miquel Suárez de Inclán en un trabajo muy
bien documentado establecen que la enfermedad hechó raíces mucho antes de
la invasión romana, que no penetró por una sola puerta, ni por un solo portador
y que la primera cabeza de puente de la lepra hay que localizarla en las
primeras colonizaciones fenicias a lo largo de la Península Ibérica. |
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La
lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por el Mycobacterium
leprae, que afecta de manera principal la piel y los nervios periféricos,
aunque en su tipo progresivo es un padecimiento sistémico. |