PAC Dermatologia-1 Libro 4

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PATOGENIA

La tuberculosis de la piel generalmente es una tuberculosis de reinfección, porque las lesiones cutáneas se desarrollan en personas que han sufrido la primoinfección pulmonar, la primoinfección cutánea tuberculosa es excepcional. La reinfección tuberculosa puede ser endógena a partir de una lesión tuberculosa del mismo sujeto y ésta puede ser por contigüidad, originándose en un foco tuberculoso subyacente: huesos, articulaciones, vainas tendinosas, ganglios, o por vía linfática, a través de los vasos linfáticos, o por diseminación hematógena, en este caso los bacilos llegan a la piel por la corriente sanguínea procedentes de un foco tuberculoso visceral. En la infección exógena, los bacilos invaden la piel del exterior, este puede ser el primer contacto que tiene ese organismo con el Mycobacterium originando el chancro tuberculoso de inoculación o primoinfección cutánea tuberculosa; o puede suceder que ese organismo ya haya estado en contacto con el bacilo tuberculoso para causar una tuberculosis de reinfección.

CUADRO CLÍNICO

La tuberculosis de la piel es una enfermedad muy polimorfa, se consideran dos grupos fundamentales en la clasificación: formas fijas y formas diseminadas o hematógenas (Latapí, Escalona, Estrada).
A. Formas fijas: llamadas también tuberculosis típicas, verdaderas o habitadas, de evolución crónica, progresiva, normérgicas a los antígenos tuberculínicos.
Son causadas por la invasión y proliferación in situ del bacilo tuberculoso, por lo que es factible encontrarlo en los tejidos. Sus variedades clínicas son:
a. Chancro cutáneo tuberculoso o primoinfección cutánea tuberculosa
b. Tuberculosis colicuativa
c. Tuberculosis verrugosa
d. Tuberculosis luposa e. Tuberculosis ulcerosa
B. Formas diseminadas o hematógenas: llamadas tubercúlides, tubercúlides atípicas, tubercúlides atípicas hiperérgicas, se observan en individuos hipersensibilizados, son diseminadas, simétricas, evolucionan por brotes y en ellas no es posible aislar el bacilo tuberculoso, se incluyen entre estas:
a. Tuberculosis nodular profunda o eritema indurado de Bazin.
b. Tubercúlides nodulonecróticas (papulonecróticas de los autores franceses)
c. Tubercúlides liquenoides o líquen escrofulosorum
d. Tubercúlides nodulares de la cara (lupus miliar diseminado de la cara).

Hasta hace unos años la tuberculosis colicuativa era considerada en nuestro país como la forma clínica más común de tuberculosis cutánea, en la actualidad en el Centro Dermatológico Pascua, hemos encontrado que a partir de los años ochenta a la fecha, hay predominancia de otras formas clínicas e incluso cierta frecuencia de manifestaciones dermatológicas consideradas anteriormente como excepcionales como son las tubercúlides nodulares de la cara.
La tuberculosis de la piel es una enfermedad muy polimorfa, se consideran dos grupos fundamentales en la clasificación: formas fijas y formas diseminadas o hematógenas.


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