PATOGENIA
La tuberculosis de la piel generalmente es una tuberculosis de reinfección,
porque las lesiones cutáneas se desarrollan en personas que han sufrido
la primoinfección pulmonar, la primoinfección cutánea tuberculosa es excepcional.
La reinfección tuberculosa puede ser endógena a partir de una lesión tuberculosa
del mismo sujeto y ésta puede ser por contigüidad, originándose en un foco
tuberculoso subyacente: huesos, articulaciones, vainas tendinosas, ganglios,
o por vía linfática, a través de los vasos linfáticos, o por diseminación
hematógena, en este caso los bacilos llegan a la piel por la corriente sanguínea
procedentes de un foco tuberculoso visceral. En la infección exógena, los
bacilos invaden la piel del exterior, este puede ser el primer contacto
que tiene ese organismo con el Mycobacterium originando el chancro tuberculoso
de inoculación o primoinfección cutánea tuberculosa; o puede suceder que
ese organismo ya haya estado en contacto con el bacilo tuberculoso para
causar una tuberculosis de reinfección.
CUADRO CLÍNICO
La tuberculosis de la piel es una enfermedad muy polimorfa, se consideran
dos grupos fundamentales en la clasificación: formas fijas y formas diseminadas
o hematógenas (Latapí, Escalona, Estrada).
A. Formas fijas: llamadas también tuberculosis típicas, verdaderas o habitadas,
de evolución crónica, progresiva, normérgicas a los antígenos tuberculínicos.
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Son
causadas por la invasión y proliferación in situ del bacilo tuberculoso,
por lo que es factible encontrarlo en los tejidos. Sus variedades clínicas
son:
a. Chancro cutáneo tuberculoso o primoinfección cutánea tuberculosa
b. Tuberculosis colicuativa
c. Tuberculosis verrugosa
d. Tuberculosis luposa e. Tuberculosis ulcerosa
B. Formas diseminadas o hematógenas: llamadas tubercúlides, tubercúlides
atípicas, tubercúlides atípicas hiperérgicas, se observan en individuos
hipersensibilizados, son diseminadas, simétricas, evolucionan por brotes
y en ellas no es posible aislar el bacilo tuberculoso, se incluyen entre
estas:
a. Tuberculosis nodular profunda o eritema indurado de Bazin.
b. Tubercúlides nodulonecróticas (papulonecróticas de los autores franceses)
c. Tubercúlides liquenoides o líquen escrofulosorum
d. Tubercúlides nodulares de la cara (lupus miliar diseminado de la cara).
Hasta hace unos años la tuberculosis colicuativa era considerada en nuestro
país como la forma clínica más común de tuberculosis cutánea, en la actualidad
en el Centro Dermatológico Pascua, hemos encontrado que a partir de los
años ochenta a la fecha, hay predominancia de otras formas clínicas e incluso
cierta frecuencia de manifestaciones dermatológicas consideradas anteriormente
como excepcionales como son las tubercúlides nodulares de la cara. |
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La
tuberculosis de la piel es una enfermedad muy polimorfa, se consideran dos
grupos fundamentales en la clasificación: formas fijas y formas diseminadas
o hematógenas. |