Pruebas
para hipersensibilidad inmediata. Incluye pruebas intradérmicas, por multipuntura
(prick test) y de radioalergoabsorción (RAST), que son útiles en reacciones
inmunológicas mediadas por IgE. Estas pruebas cutáneas se han empleado en
la investigación de pacientes con diferentes patrones morfológicos (exantema,
urticaria, eritrodermia), o en reacciones asociadas con antimicrobianos;
las observaciones muestran que de todas ellas, las pruebas intradérmicas
poseen una mayor sensibilidad.30-31
Factor inhibidor de la migración de macrófagos (MIF).
Esta linfoquina está involucrada en reacciones inmediatas y en aquellas
dependientes de linfocitos. Se ha demostrado una especificidad hasta de
70%, sin embargo, no hay consistencia con el patrón morfológico.32
Pruebas epicutáneas. Este método permite estudiar reacciones
cutáneas producidas por un mecanismo de hipersensibilidad tipo IV o retardada.
Se ha observado que estas pruebas son de mayor utilidad en el caso de ciertos
medicamentos (carbamazepina), así como en determinados patrones morfológicos
(exantema, eritema fijo).33-34
Considerando la interacción que puede existir entre el
metabolismo de un medicamento y la generación de una respuesta inmune, se
han diseñado pruebas de laboratorio que emplean medicamentos que son incubados
en presencia de enzimas microsomales, y midiendo su capacidad para estimular
células linfoides.12 Finalmente,
con excepción de las reacciones cutáneas mediadas por IgE, y que sólo son
una parte, no existe una prueba de laboratorio que tenga un valor universal
en el estudio sistematizado de los casos.
TRATAMIENTO
Aunque es indudable la |
pertinencia de interrumpir el medicamento sospechoso, como una de las primeras
medidas terapéuticas, esta decisión debe ponerse en el contexto de una relación
riesgo (tipo de reacción cutánea) – beneficio (sin alternativas apropiadas).
En general, ninguna de las diferentes formas de reacción
cutánea tiene un tratamiento específico, de manera que este depende de la
severidad de la dermatosis. En los casos de reacción leve o de evolución
autolimitada, se utiliza un tratamiento sintomático, incluyendo el uso de
antihistamínicos, y en algunos casos la utilización de glucocorticoides
ya sea por vía tópica o bucal. En contraste, los casos con una reacción
grave como la necrolisis epidérmica tóxica, ameritan hospitalización en
unidad de terapia intensiva o en unidad de pacientes quemados; además de
las medidas de sostén que incluyen reposición de líquidos, uso de antimicrobianos
y promoción de la reepitelización, existe controversia sobre la conveniencia
de administrar corticoesteroides por vía general. Empero, existen evidencias
que no apoyan esta indicación: mayor riesgo de infecciones, la falta de
un sustrato inflamatorio, así como el desarrollo de necrolisis epidérmica
tóxica en pacientes reumatológicos a pesar de estar recibiendo tratamiento
con glucocorticoides.23 En cambio,
a partir del reconocimiento de la coagulación intravascular diseminada como
una complicación letal y común en estos pacientes, se ha recomendado el
uso profiláctico de heparina.35
Otro abordaje terapéutico que se ha hecho del problema
de RCAM en general, es el de la desensibilización específica. |
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La
historia clínica es la base principal para establecer el diagnóstico de
una RCAM.
Ninguna de las diferentes formas de reacción cutánea tiene un tratamiento
específico; éste depende de la severidad de la dermatosis. En reacciones
leves se utiliza un tratamiento sintomático (antihistamínicos, glucocorticoides).
Las reacciones graves requieren hospitalización en unidad de terapia intensiva,
con reposición de líquidos uso de antimicrobianos. |