Una
de las pruebas más útiles y orientadoras es la luz de Wood, debido a que
el crecimiento del hongo produce una fluorescencia amarillenta, fácilmente
visible con una lámpara de luz ultravioleta de baja intensidad (lámpara
de Wood), lo práctico de esta simple técnica es que se puede hacer en el
consultorio en un área que pueda oscurecerse. Es importante tener en cuenta
que pueden haber casos falsos positivos y negativos, como ocurre si el paciente
se bañó recientemente con lo que puede desaparecer la fluorescencia; por
eso hay que recomendar que se presente habiéndose bañado una noche antes.
Se sabe que algunas cremas, sobre todo las que contienen ciertos petrolatos,
pueden generar fluorescencia amarilla, por lo que hay que tenerlas en cuenta.1,2,5
Las biopsias no son necesarias; cuando se realizan se
observa un discreto proceso inflamatorio y los elementos fúngicos (hifas
y levaduras) se mantienen en la capa córnea, resaltando mejor con tinciones
de PAS.1
TRATAMIENTO Y PROFILAXIS
FORMAS DE TRATAMIENTO
Existen dos tipos de terapia: tópica y sistémica. La primera se recomienda
sobre todo en casos limitados, banales o iniciales. El tiempo de tratamiento
debe ser por 15 días a un mes como mínimo, son útiles: asi solución yodada
(1%), hipoclorito de sodio al 20%, propilenglicol al 50%, o bien el uso
de champús como cremas, los más recomendados son los que contengan disulfuro
de selenio y piritione de zinc. La derivados imidazólicos también tienen
gran acción como: miconazol; clotrimazol; ketoconazol; bifonazol |
y
oxiconazol entre otros; los azólicos se prefieren en presentaciones de atomizador,
no sólo por la facilidad de aplicación en grandes áreas, sino porque utilizan
como vehículo el propilenglicol, que también es activo contra la PV, los
dos productos disponibles en esta forma farmacéutica son: isoconazol y bifonazol.
La terbinafina tópica en solución y la ciclopiroxolamina, en crema y solución,
han sido empleadas con buenos resultados.1,5,10,11
Para los casos extensos, recidivantes y en individuos
que viven en zonas cálidas, se prefiere la terapia sistémica. El tratamiento
de elección es el ketoconazol, se puede manejar con dos esquemas terapéuticos:
200 mg/día, por siete a 15 días; o bien en dosis única de 400 mg y se puede
repetir en 30 días.2,6
Otras opciones son: itraconazol 200 mg/día durante 5
a 10 días, o bien una dosis única de fluconazol 400 mg. En ocasiones se
recomiendan tratamientos mixtos (tópicos y sistémicos).1,11
PROFILAXIS. Se deben evitar en lo posible los
factores predisponentes, como son exceso de calor, uso de productos grasosos,
esteroides tópicos, etc. Debido a que muchos casos son altamente recidivantes,
sobre todo en pacientes que viven en zonas húmedas y cálidas. En éstos se
recomiendan usar tópicamente jabones a base de azufre, o azufre + ácido
salicílico una o dos veces por semana, para evitar que la piel se irrite;
pueden también aplicarse periódicamente productos azólicos en rocío (spray)
o uso de algún champú con principio activo. En los casos más recidivantes
se puede emplear una monodosis de ketoconazol 400 mg/mes.1,2,11
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