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Candida
albicans se aisla en la mayoría de los casos de candidosis (60 a 85%).
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Algunas
características que son importantes de resaltar en las especies no-albicans
son las siguientes: Candida glabrata ha sido incluida dentro del
género Candida, anteriormente pertenecía a Torulopsis o Torula
y su actual reclasificación se debe más a características genéticas y fisiológicas;
sin embargo, hay que resaltar que no tiene la capacidad de producir pseudofilamentos,
característica que distinguía anteriormente al género Candida y sobre
todo que se considera la forma virulenta o de parasitación. Por lo tanto,
el reconocimiento en su fase infecciosa se dificulta, sólo se sospecha por
un aumento considerable en el número de levaduras y de aislamientos. Esta
especie cada vez cobra más importancia y en estudios actuales de candidosis
vaginal se llega aislar hasta en 15% y es el segundo agente etiológico,
después de C. albicans, y bajo otro punto de vista C. glabrata
junto con C. krusei, son las dos especies que con más facilidad adquieren
resistencia al fluconazol, uno de los azoles más usados actualmente; de
aquí lo importante en la identificación de las especies.1,3,15
C. tropicalis, se considera la segunda especie
aislada en la mayoría de candidosis y su comportamiento es muy similar a
C. albicans. En cambio C. parapsilosis se encuentra en pocas
ocasiones y una de sus topografías más relevantes es la ungueal. Entre el
1-2% de los casos se pueden identificar otras especies de Candida
de menor importancia.1,2,10
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
El diagnóstico de la candidosis en general es sencillo y siguen siendo las
pruebas micológicas las que son más utilizadas.
Exámenes directos y tinciones. El diagnóstico de laboratorio
más contundente es la observación de pseudohifas que son las formas |
“virulentas”
de las cepas de Candida (con excepción de C. glabrata) más
cúmulos de blastoconidias o formas levaduriformes. Para esta observación
se puede utilizar solución de KOH al 10%, dimetilsulfóxiodo al 20% y en
fluidos la simple solución salina. Para la observación más detallada se
pueden hacer una serie de tinciones y la mayoría son útiles; por citar las
más recomendadas: Gram, Giemsa, Wright, Papanicolau y ácido periódico de
Schiff (PAS).
Es importante resaltar que cuando no se encuentran pseudohifas
y sólo existen cúmulos de levaduras, puede ser ocasionado por un simple
crecimiento de flora normal, sobre todo cuando las muestras son de mucosas;
sin embargo, cuando el número de células aumenta puede ser también la manifestación
de parasitación, pudiendo esto ser muy subjetivo y depende del criterio
del observador. Es de suma importancia relacionarlo con el número de colonias
obtenidas; o bien el agente etiológico puede ser C. glabrata, que
no genera pseudohifas.1,2
Los cultivos confirman el diagnóstico y nos permiten
reconocer la especie. Los más utilizados en forma rutinaria son: Sabouraud
agar, gelosa sangre, BHI y Biggy-Nickerson. En la mayoría de ellos; se aislan
con facilidad la mayoría de especies; nunca deben usar medios con antibióticos
(como mycosel o micobiótico), debido a que inhiben el crecimiento de algunas
especies.1,2
En la actualidad se han desarrollado una serie de medios
de cultivo que permiten el desarrollo cromógeno de las levaduras, que tiene
gran valía debido a que con alta sensibilidad podemos reconocer las especies
más importantes, sin tener que hacer pruebas bioquímicas que son tardadas
y caras y a la vez nos permiten el reconocimiento de mezclas de agentes,
lo que ocurre con más frecuencia en pacientes inmunosuprimidos, como los
de leucemias, linfomas, trasplantados y sobre todo con SIDA. |