PAC Dermatologia-1 Libro 1

Contenido | Anterior | Siguiente

Por datos epidemiológicos en el hombre y experimentales en animales, las RUV, particularmente UVB, son las causantes del fotoenvejecimiento y la fotocarcinogénesis, aunque UVA y aun las infrarrojas pueden contribuir a este fotodaño. De hecho, UVB y UVA pueden actuar sinérgicamente bajo ciertas circunstancias.
   El fotoenvejecimiento, aunado a la xerosis que se presenta en el cronoenvejecimiento, hace obligatorio el uso de emolientes y lubricantes.
    El uso de tretinoína o alfahidroxiácidos revierten el envejecimiento cutáneo, especialmente las arrugas y los léntigos seniles, al promover el depósito de colágena nueva en la zona subepidérmica.
    El daño solar se reduce con el empleo de ropas adecuadas y de bloqueadores UVB y UVA (óxido de zinc o de titanio).

LESIONES PRECANCEROSAS

La exposición crónica a UVB y en menor grado a UVA, es responsable de las lesiones consideradas premalignas. El desarreglo histológico que ocurre en el fotoenvejecimiento produce queratosis actínicas, léntigos solares y la llamada peca melanótica. Esta última, considerada por algunos investigadores como displasia melanocítica, lesión premaligna muy importante.

Queratosis actínica

Es la lesión premaligna más común, consiste en una tumoración o placa aplanada, superficial, queratósica, pigmentada en café o eritematosa, mal limitada de unos cuantos milímetros hasta 1 a 2 cm, en personas de edad avanzada por lo que se le denomina también queratosis senil; puede presentarse en personas de piel muy blanca en la segunda o tercera década de la vida, que no se protegen adecuadamente. Es más frecuente en el hombre que en la mujer. Generalmente, son lesiones múltiples, otras veces pueden ser la base de un cuerno cutáneo.
    La radiación UVA y UVB crónica causa daño a todos los
componentes de la piel expuesta; además de las queratosis actínicas hay signos clínicos de fotodaño: lentigines, telangiectasias, atrofia y elastosis solar (fig. 2).

Figura 2. Queratosis actínicas.
Atlas de ilustraciones. Página 41

Histológicamente los cambios epidérmicos son característicos: acantosis y disqueratosis con atipia celular, los queratinocitos son diferentes en tamaño y forma y se tiñen irregularmente con los colorantes habituales, las mitosis son comunes; puede haber hiperqueratosis, paraqueratosis con pérdida de la capa granulosa; el infiltrado inflamatorio es denso.
    Se conoce bien que el carcinoma espinocelular puede iniciarse a partir de una queratosis actínica; en este caso, es menos agresivo y tiene un mejor pronóstico.
    El tratamiento de estas lesiones es variado, desde la aplicación de ácido tricloroacético, el curetaje y electrodesecación, crioterapia con nitrógeno líquido; aunque cuando son lesiones múltiples que es la regla, la aplicación tópica de 5-fluoruracilo da resultados excelentes. Si existe la duda diagnóstica, está indicada la biopsia o extirpación quirúrgica completa para estudio histopatológico.
    Un método efectivo para la prevención de las queratosis actínicas es el empleo de filtros solares y el uso de ropa adecuada.

TUMORES MALIGNOS

El carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular son los tumores malignos más frecuentes. Aparecen casi exclusivamente en la cara, aunque pueden presentarse en otras áreas como las manos, antebrazos y tronco. Esto ocurre especialmente en la piel, fototipo I y II. La piel pigmentada es más resistente. En México ocupan un lugar importante en cuanto a frecuencia, entre los diversos carcinomas del organismo.
El carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular son los tumores malignos más frecuentes. Aparecen casi exclusivamente en la cara, aunque pueden presentarse en otras áreas como las manos, antebrazos y tronco. Esto ocurre especialmente en la piel, fototipo I y II. La piel pigmentada es más resistente.

Contenido | Anterior | Siguiente

Copyright © 2000 Dr. Scope. Derechos Reservados.
Diseño y Programación: Educación Médica Contínua