PAC Dermatologia-1 Libro 1

Contenido | Anterior | Siguiente

Existen dos grupos de fotodermatosis, uno en que las radiaciones solares actúan en forma directa y que dependiendo del tiempo de exposición va a condicionar por un lado el eritema o quemadura solar si se trata de una exposición intensa y única, mientras que si se efectúa en forma sostenida por años dará lugar al fotoenvejecimiento, lesiones precancerosas y cáncer cutáneo.
El tratamiento es principalmente sintomático con fomentaciones de agua fría, seguidas de aplicación de corticosteroides tópicos por unos cuantos días. Si el caso lo requiere, se indicarán antihistamínicos o corticosteroides orales y protección con ropa adecuada y el empleo de bloqueadores solares.

FOTOENVEJECIMIENTO

Un individuo recibe 80% de todas las RUV antes de los 18 años de edad. Los efectos de la exposición recurrente y prolongada a las RUV de fuentes naturales y artificiales son acumulativos, por lo que se expresan a largo plazo a pesar de haber interrumpido la exposición en etapas medianamente tempranas.
Este proceso muestra cambios en la apariencia y función de la piel y clínicamente se caracteriza por aspereza, arrugamiento, laxitud (pérdida de turgencia y elasticidad), pigmentación moteada, cambios vasculares (telangiectasias, púrpura, hematomas), atrofia (piel amarillenta y transparente, pseudocicatrices), comedones seniles (Síndrome de Favre Racouchot), tumores benignos (hiperplasias sebáceas, queratosis actínicas) y tumores malignos (carcinomas basocelular, espinocelular y melanoma).
Las áreas más afectadas por el fotoenvejecimiento son la cara, cuello, piel cabelluda y dorso de manos (fig. 1).

Figura 1. Fotoenvejecimiento.
Atlas de ilustraciones. Página 41

Histológicamente se observa elastosis que consiste en la acumulación profusa de tejido elástico (elastina), degenerado y amorfo; en la dermis superior, numerosos fibroblastos hiperplásicos. La colágena tipo III (soluble) aumenta, así como los glucosaminoglicanos y proteoglicanos. En la dermis abundan los mastocitos, los histiocitos y otras células mononucleares. El infiltrado inflamatorio perivenular libera
proteasas y linfocinas que degeneran la matriz y propician la pérdida de la colágena insoluble. La epidermis se engruesa y en la última fase del fotoenvejecimiento se atrofia. Hay acantosis con atipia celular, aumenta el número y tamaño de los melanocitos, disminuye el número de células de Langerhans y se acorta la vida media del queratinocito. La elastosis solar condiciona las arrugas, la aspereza, el adelgazamiento de la piel y el tinte amarillento de los ancianos.

Los riesgos de fotoenvejecimiento se relacionan directamente a:
  1. Tipo de piel. Personas con tipo I, II y III tienen el mayor riesgo, ya que se queman fácilmente con el sol y no se broncean por carecer de melanina que constituye la protección natural contra el daño actínico.
  2. Aclimatación. A mayor número de exposiciones al sol, hay menor sensibilidad a las quemaduras y se debe a la producción de mayor pigmento y al engrosamiento gradual de la epidermis especialmente a nivel de la capa córnea.
  3. Ocupación. Las personas que trabajan a la intemperie son las más expuestas a RUV, tal es el caso de jardineros, albañiles, vendedores ambulantes, etc.
  4. Actividades deportivas al aire libre. Estas personas también tienen efectos acumulativos de fotodaño importantes.
  5. Variación estacional y geográfica. Personas que viven en áreas soleadas, tienen mayor riesgo de fotodaño; asimismo, el reflejo de la radiación de algunas superficies como arena, nieve, concreto y agua son importantes, ya que pueden aumentar en más de 85% las RUV.
Las características del fotoenvejecimiento se manifestarán temprana y severamente a partir de la quinta década y más raramente desde la tercera década de la vida.

Contenido | Anterior | Siguiente

Copyright © 2000 Dr. Scope. Derechos Reservados.
Diseño y Programación: Educación Médica Contínua