La exposición solar puede producir nuevas lesiones o exacerbar
las existentes o inducir actividad sistémica.
La incidencia de fotosensibilidad se observa en lupus
eritematoso sistémico de 15 a 71%; en lupus eritematoso subagudo con anti-Ro
positivo de 52 a 87%; en lupus eritematoso discoide de 50 a 70%.
El espectro lumínico se encuentra en UVB principalmente.
Los efectos de la RUV sobre la piel del enfermo lúpico
pueden deberse a la combinación de los siguientes factores:
a) Liberación de mediadores proinflamatorios. Estimula
la producción y liberación de citocinas (IL-1, IL-6, FNT ),
prostaglandinas e histamina en la piel. Existe una mayor expresión de integrinas
tanto en las células endoteliales como en los queratinocitos. Todo esto
favorece la acumulación en la piel de linfocitos T, neoantígeno o autoantígeno
específicos y/o una reacción de citotoxicidad mediada por células y dependiente
de anticuerpos, en dermis y epidermis. Posiblemente los enfermos de lupus
presenten una respuesta inflamatoria exagerada posterior a la exposición
a RUV.
b) Expresión de antígenos. El ADN nativo es un inmunógeno
pobre; sin embargo, el ADN dañado por RUV es un neoantígeno (dímeros de
timina) con gran calidad inmunógena. Los enfermos de lupus probablemente
no pueden reparar el ADN dañado. Así, el sistema inmune del enfermo lúpico
estaría constantemente estimulado por inmunógenos potentes creados en la
piel por RUV. Además de la creación de neoantígenos puede alterar la distribución
celular de algunos autoantígenos (por ejemplo Ro, La RNP, Sm). El antígeno
Ro normalmente se encuentra en el núcleo y citoplasma de las células, pero
después de la exposición a RUV sufre una traslocación hacia la membrana
celular que la hace accesible a anticuerpos anti-Ro o a linfocitos T específicos
para |
Ro.
El resultado final es la lisis del queratinocito.
c) Inmunomodulación. Promueve la expresión de moléculas
HLA-DR en la superficie de células que normalmente no las presentan (p.ej.
queratinocitos). Con ello se facilita el reconocimiento por linfocitos T
de neo y autoantígenos inducidos por RUV en la epidermis.
El tratamiento consiste en corticosteroides tópicos y/o
sistémicos, antipalúdicos, ciclofosfamida e isotretinoina.
2. Dermatomiositis
La dermatomiositis es una enfermedad que muestra daño inflamatorio por autoinmunidad
en el músculo estriado y en la piel. Se presenta en 30 a 40% de adultos
y 95% en niños y es más frecuente en mujeres.
Ha sido asociada con HLA-D8, DR3 y DRw52, especialmente
en pacientes caucásicos. Existe la hipótesis de que esta enfermedad resulta
de una respuesta autoinmune aberrante determinada genéticamente a agentes
ambientales, agentes infecciosos miotrópicos como los virus coxsackie, echovirus,
retrovirus humano, virus tipo II de leucemia, linfoma de células T (HTLV-1)
y VIH y otros patógenos como Toxoplasma gondii.
La histopatología de la dermatomiositis cutánea es similar
a ciertas formas de LE cutáneo como el LE cutáneo subagudo y el LE neonatal
y éstas están asociadas con anticuerpos Ro/SS-A, que implican un mecanismo
de citotoxicidad. La dermatomiositis cutánea con fotosensibilidad no tiene
un anticuerpo marcador, se le han implicado factores humorales en su patogénesis.
Las alteraciones de las células de Langerhans en la epidermis son diferentes
entre el LE cutáneo y la dermatomiositis cutánea. |
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La
incidencia de fotosensibilidad se observa en lupus eritematoso sistémico
de 15 a 71%; en lupus eritematoso subagudo con anti-Ro positivo de 52 a
87%; en lupus eritematoso discoide de 50 a 70%.
Los efectos de la RUV sobre la piel del enfermo lúpico pueden deberse a
la combinación de factores como: liberación de mediadores proinflamatorios,
expresión de antígenos e inmunomodulación. |