D.
Hidroa vacciniforme
Es una fotodermatosis crónica rara, de causa desconocida, caracterizada
por vesículas recurrentes en zonas expuestas al sol, principalmente la cara
y las orejas que se necrosan y al remitir, dejan cicatrices varioliformes.
Afecta a niños, se exacerba en la primavera y en el verano.
Es más frecuente en hombres que en mujeres (2:1). Generalmente remite en
la adolescencia, pero puede persistir hasta la edad adulta.
Se inicia con edema después de la exposición con la aparición
de pápulas que se transforman en vesículas. Puede haber afección ocular,
pero es poco común. No hay afección sistémica (fig.
9).
Hay
una forma grave que se relaciona con linfoma, caracterizada por edema intenso
y grandes ampollas, costras, cicatrices y úlceras; puede haber dolor abdominal,
náuseas y vómitos, hepatoesplenomegalia, síndrome de desgaste e hipersensibilidad
a picadura de insectos.
Histológicamente, en las lesiones tempranas se observan
vesículas intraepidérmicas y subepidérmicas con contenido de neutrófilos
y linfocitos con restos de eosinófilos. Infiltrado linfocítico difuso en
la dermis superficial y hay áreas focales de necrosis de queratinocitos
con espongiosis.
Su espectro de acción son las radiaciones UVA o UVB o
ambas. En estudios de fotobiología celular se ha demostrado una incapacidad
de reparación del ADN ante la exposición a UVA y UVB.
El tratamiento se inicia con fotoprotección con ropa
adecuada y filtros solares. Se han utilizado corticosteroides tópicos con
algún beneficio. Se ha informado buena respuesta a beta carotenos, antipalúdicos,
así como PUVA y/o UVB; sin embargo, con esta última modalidad, existe la
posibilidad de exacerbar la fotodermatosis. |
E.
Urticaria solar
Es una fotodermatosis poco común caracterizada por la presencia de lesiones
eritematosas y/o urticarianas pruriginosas, que aparecen después de la exposición
solar.
Se inicia a cualquier edad (de la primera a la octava
década de la vida), pero es más frecuente que se inicie en el adulto joven
y ocurre más en la mujer que en el hombre. Puede persistir indefinidamente,
aunque también puede desaparecer.
Las ronchas se presentan en minutos después de la exposición
solar y duran de 30 minutos a dos horas, dependiendo de la intensidad de
la radiación. Puede presentarse sólo como eritema y prurito después de un
estímulo leve. Si el área expuesta es muy extensa, se pueden observar signos
sistémicos de liberación histamínica.
La urticaria se produce con un espectro lumínico de UVB,
UVA o luz visible y ésta parece estar mediada por anticuerpos IgE. Además
puede haber fotoalergenos específicos o no específicos circulantes en sangre
y este fotoalergeno puede ser un fármaco (raro).
En la urticaria solar juegan un papel importante la histamina,
factores quimiotácticos derivados de los mastocitos y probablemente, algunas
cininas.
El diagnóstico se confirma con pruebas de fotosensibilidad.
Se debe hacer diagnóstico diferencial con urticaria colinérgica
que se desencadena por calor durante la exposición solar y además es predominante
en áreas cubiertas donde la temperatura es más elevada.
El tratamiento es sintomático. Se utilizan antihistamínicos,
así como corticosteroides tópicos que pueden reducir las ronchas y el prurito,
pero es más importante prevenir la aparición de las lesiones con fotoprotección
mediante ropa adecuada y filtros solares. Se puede intentar la desensibilización
engrosando la capa córnea con radiación UVB o PUVA. |
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Hidroa
vacciniforme es una rara fotodermatosis crónica de causa desconocida que
afecta niños, con predominio estacional en primavera y verano, que generalmente
remite en la adolescencia.
Fotodermatosis poco común caracterizada por la presencia de lesiones eritematosas
y/o urticarianas pruriginosas, que aparecen después de la exposición solar.
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