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La
dermatitis actínica crónica es una fotodermatosis más frecuente en hombres
que en mujeres de 40 a 80 años de edad, que aparece de novo; asociada con
alergenos por contacto o con fármacos fotosensibilizantes sistémicos.
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Por ello,
es necesario un cuidadoso interrogatorio y un minucioso examen de la topografía
que presenta esta dermatosis (fig.
7).
B.
Erupción polimorfa lumínica
Esta entidad está mal definida tanto clínica como histológicamente. Es la
fotodermatosis más común en Estados Unidos, donde ocurre en 10-20% de la
población. Aparece de la infancia a la edad adulta, pero se inicia generalmente
en el adulto joven. Es más común en mujeres. Se presenta en todas las razas
y tipos de piel.
Clínicamente se caracteriza por pápulas eritematosas
pápulovesiculas, nódulos, placas eritematosas, púrpura y lesiones parecidas
a eritema multiforme. Generalmente predomina un tipo de lesión. Usualmente
aparece en la primavera y se limpia frecuentemente en el verano, pero puede
persistir y progresar en el verano; en los casos severos se exacerba en
el invierno con la exposición solar. Tiene recaídas indefinidamente, pero
puede desaparecer espontáneamente.
Histológicamente se observa un infiltrado linfocitíco
denso perivascular en la dermis papilar y media. En la epidermis presenta
espongiosis.
Se sabe que estos pacientes tienen fotosensibilidad aumentada
principalmente para radiaciones UVA, aunque pueden ser también sensibles
a radiaciones UVB, o ambas. Las pruebas de fotosensibilidad son normales
a UVB y UVA y las pruebas de fotoparche negativas. Se pueden reproducir
las lesiones con estas mismas RUV.
Su causa es desconocida, aunque los parámetros clínicos,
histopatológicos e inmunológicos sugieren una respuesta de hipersensibilidad
celular. No se ha determinado un antígeno específico. |
El tratamiento consiste en fotoprotección con ropa adecuada y filtros solares,
corticosteroides tópicos, antipalúdicos, beta-carotenos y en casos severos,
corticosteroides sistémicos, fototerapia con UVB o PUVA, y azatioprina.
C. Dermatitis actínica
crónica
Es una fotodermatosis crónica con pruebas de fotosensibilidad anormales
y la biopsia determinará el tipo de fotodermatosis.
Se conoce bajo varios términos: reactor persistente a
la luz, eccema fotosensible, reticuloide actínico, dermatitis fotosensible
y síndrome de reticuloide actínico.
Clínicamente se presenta con placas eritematosas, pápulas
y placas liquenificadas. Es más frecuente en hombres que en mujeres de 40
a 80 años y afecta más a pacientes con piel tipo V y VI (fig
8).
Histológicamente
puede presentar células mononucleares atípicas en la epidermis y la dermis
y predomina CD8 sobre CD4 especialmente en la epidermis. Su espectro de
acción: UVB, UVA y/o luz visible.
Puede presentarse de novo y asociarse a alergenos por
contacto (extractos de oleorresinas) o aerotransportados. En algunos se
presenta después de la administración de fármacos fotosensibilizantes sistémicos
(tiazidas o pirimidina).
Su fisiopatología está parcialmente entendida. Hay la
formación de un neoantígeno que inicia una respuesta de hipersensibilidad
retardada tipo IV, con la aparición de moléculas de adhesión en las lesiones.
El tratamiento es evitar la exposición solar, utilizar
bloqueadores solares, corticosteroides tópicos, antipalúdicos, PUVA (con
un curso de corticosteroides orales para minimizar la exacerbación), azatioprina,
ciclosporina. |