En el
córion hay edema del estroma y la incontinencia del pigmento con macrófagos
es un hallazgo constante (fig.
6).
Estudios
con inmunoperoxidasa de biopsias de labio y conjuntiva demostraron la presencia
de linfocitos T y B en el infiltrado inflamatorio; los T en la periferia
y los B en el centro.
En estudios más recientes de inmunohistoquímica se han
demostrado depósitos de IgG e IgM en la dermis papilar y en las células
del infiltrado inflamatorio y FNT a positivo en corneocitos y queratinocitos
suprabasales, en la dermis, en los linfocitos del infiltrado y macrófagos.
En la mayoría de las células inflamatorias del infiltrado en la dermis y
la epidermis se expresó IL-2. Se han reportado alelos del HLA en prúrigo
actínico: HLA-A24 y HLA Cw4 en indios Cree de Canadá. HLA-Cw4 en indios
Chimila de Colombia y nosotros en México HLA-A28, HLA-B39 (B16) y HLA-DR4
(DRB *0407), que pueden estar jugando un papel importante en la fisiopatología
del prúrigo actínico.
También se han informado aumento de linfocitos T en sangre
con predominio de T ayudadores, y antígeno Ia en las células del infiltrado
inflamatorio que sugieren una respuesta inmune anormal.
Como tratamiento se pueden utilizar corticosteroides
tópicos en las fases agudas o de eccematización. Los corticosteroides sistémicos
son a |
veces
necesarios para las exacerbaciones severas. La cloroquina y la hidroxicloroquina
pueden ser efectivos a dosis bajas para algunos tipos de erupción polimorfa
lumínica, pero en nuestra experiencia, en el prúrigo actínico no han sido
útiles.
La talidomida ha probado ser especialmente efectiva en
el prúrigo actínico. La dosis varía de 50 mg por día en niños, hasta 100
mg por día en adultos. Se observa una mejoría importante en dos o tres meses.
La neuritis periférica que ha sido informada no la hemos observado en nuestros
pacientes.
Se ha utilizado PUVA para prevenir el eritema de la erupción
polimorfa lumínica y en las enfermedades activas. Según Epstein y Corrales,
el uso de PUVA en el prúrigo actínico ha dado buenos resultados y el PUVA
podría ser una modalidad terapeútica, especialmente cuando la talidomida
no se encuentre disponible.
El diagnóstico diferencial del prúrigo actínico
se debe efectuar con: erupción polimorfa lumínica, dermatitis atópica más
fotosensibilización y dermatitis actínica crónica.
Se han mencionado también, como diagnósticos diferenciales,
al lupus eritematoso discoide, la infiltración linfocítica de Jessner y
Kanof y otras.
La dermatitis atópica más fotosensibilización es quizás
el principal problema de diagnóstico diferencial cuando el paciente no tiene
claro el antecedente del estado atópico o tampoco presenta lesiones en los
sitios flexurales típicos, además de las áreas fotoexpuestas afectadas.
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Los
cambios histopatológicos del prúrigo actínico se describen como inespecíficos
aunque se ha observado inflamatorio linfocitario denso perivascular superficial
con tendencia a conglomerados o centros geminales descritos en la queilitis
y en la conjuntiva, considerándose como característico de esta entidad.
En el prúrigo actínico se han demostrado depósitos de IgG e IgM en la dermis
papilar en las células del infiltrado inflamatorio y FNTa positivo. Además,
se han informado alelos del HLA diversos; en México: A28, B39 (B16) y DR4
(DRB*0407), posibles participantes en la fisiopatología.
El prúrigo actínico debe diferenciarse de la erupción polimorfa lumínica,
la dermatitis atópica más fotosensibilización y la dermatitis actínica crónica.
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